OPINIÓN

Carta a un agresor

Actualizado el 09/01/25 a las 14:46

Ana Belén Toro Morales

Agentes de Salud del Programa MIAS 2024

Hay algo peor que vivir la violencia de género, y es sobrevivir, porque nunca vuelves a hacer lo mismo.

Nadie se merece vivir ese calvario, esa pena en vida; en nombre de un supuesto amor. Que en algún momento deja de tener sentido: todo.

Yo viví esa pesadilla, al igual que tantas otras mujeres.

Y aunque las secuelas serán, muchas, las más dolorosas de las cicatrices y perdurables; y a veces, se llegarán a infectar o reactivarse a la mínima, es normal. Es una herida muy latente, forma parte de tu corazón, y este late, estoy segura que alguna vez, latió entero para él.

¿Y a cambio de qué? Palizas, vejaciones, insultos, humillaciones, que te lancen un objeto, que rompan tus preciadas cosas, que hagan daño a los que más amas… Amenazas, culpa, remordimientos, una dependencia emocional que ni la más potente de las drogas.

Con 26 años…. Y si te conocí con 21 años. Esta es la carta que nunca leerá el más querido de mis agresores.
Quién me transformó desde el más fortuito encuentro porque, si nada de esto pasó al azar y si te conocí, para bien o para mal, fue porque me hiciste falta en más de un sentido. Y si soy lo que soy, es por ti, o mejor dicho, por la historia que formamos o fuimos.

Soy las cicatrices que dejaste. Pero te lo dije en su día: era un pequeño colibrí pero ahora soy el colibrí fénix.

Está es la carta a cualquier querido agresor.

Querido tú:

Si me estás leyendo, que sepas que te amé . Y eso de que del odio al amor hay un paso, permíteme discrepar.

Te lo merecieses o no.

Me lo mereciese o no.

Simplemente sucedió.

Que dos personas se conozcan no es nada extraordinario.

El milagro y la magia fue cómo dos personas que eran día y noche se hicieron uno en algún momento de su vida.
Y sí, está es la típica historia de un chico malo que encanta supuestamente a la sociedad (y si, sobre todo a las mujeres) que creemos que ese amor lo transformará. Pero alerta SPOILER: este no cambia. Y si evoluciona a tu lado, siento decirte, es a PEOR en la mayoría de los casos.

Aún así, agradezco ese encuentro de una chica tonta que conoce al que sí, será el amor de su vida porque le enseñará exactamente qué no es el AMOR. Ese amor en mayúsculas.

Y suponemos que, aunque él no quiera reconocerlo, ella también le enseñará un par de cosas en su mundo, aunque a lo mejor ni siquiera lo reconozca. Pero no es tu problema. A fin de cuentas, nunca supo valorarte, ni ver a través de ti.

Tú a él le ves todos sus defectos y desperfectos, en verdad, desde la primera hora.

Él nunca se ocultó; se veía a leguas quién era. Y también quien eras tú, alguien que empezaba a vivir y él, alguien que había vivido demasiado.

Que sí, literalmente te vendió la moto, esa Yamaha que tanto le gustaba.

Y en el fondo sigues esperando que él te salve, pero nada ni nadie te puede rescatar si tú no quieres.

Todas estas historias, desgraciadamente, la mayoría no acaban sin órdenes de alejamiento porque sabes que, por tus propios medios, es prácticamente imposible.

Luego sigue una vida cuyo valor hace que todo cambie porque es así: nunca volverás a ser la misma.

Pero en ese barco que ha zarpado, sabes en el fondo de tu corazón que hay un mar sin calma, pero en paz.

Empieza algo. Aunque por dentro estés temblando, todo tiene sus respuestas, un porqué. Tu corazón lo sabe y tú cerebro también. Continúa fuerte.

Que hay una vida detrás, por más miedo que te dé enfrentarla.

Serás una mujer valiente. Porque ya lo eres.

 

Ana Belén Toro Morales

Agentes de Salud del Programa MIAS 2024